
“Tiempo, sonidos, sudor, latidos… Augurios de amaneceres que no llegan, de abismos que marchitan almas, de ladridos de perros que están a kilómetros de mi, tras este cristal… Corre el viento y me confunde, veo siluetas borrosas bailando en el vidrio empañado por mi calor, y creo que es tu alma danzando junto a la mía… Miro hacia afuera y no hay nada… Nada… Vacía soledad…
En esta caja de cristal te extraño y te recuerdo, en esta caja, siendo nada, siendo polvo, pensamientos… Siendo un montón de huesos inanimados, siendo lo que fue, siendo aire gastado… Siendo sin ser nada, pues sin ti, no soy nadie. Pues sin ti, hasta me abandona mi alma.”
Relatos noctámbulos, Página 5.